Es tal la riqueza de representaciones iconográficas del bestiario en
la techumbre de la catedral de Teruel que es difícil abarcar su significado.
Hay que decir que el número de imágenes es abundante pero no muy numeroso el de distintas "especies".
Entre las figuras presentes se distinguen: dragones, leones, unicornios, centauros, sirenas,
dos tipos de aves, grifos, ciervos, pavo real y pavo y quizás un leopardo. Más los canes esculpidos
en las mensulas que sirven de apoyo.
De entre ellos el león y el dragón aparecen como los más numerosos. Hay más de quince dragones
solos o en parejas y unos doce en enfrentamientos con hombres u otros animales (león, centauro, perro).
Casi el mismo número de leones sueltos, dejando a un lado los heráldicos, repetidos en círculos o
entornos similares, además de unos ocho enfrentados a hombres, dragones y perros. Los demás ya solo aparecen
cuatro o cinco veces como máximo y otros solo una.
La idea de enfrentamiento hombre-león, hombre-dragón, se convierte en un lugar común en las
representaciones gráficas del románico y del gótico, y lo mismo sucede en Teruel. Es evidente su
significado puesto que el dragón encarna el mal y aun el diablo, mientras que el león a pesar
de su fiereza tiene carácteres positivos.
El sentido de estas figuras hay que buscarlo tanto en la literatura religiosa como en la
profana. Cuando el guerrero armado y vestido con cota de mallas es el que se enfrenta al dragón
o al león la idea del "soldado de cristo"acude a la mente. Si es el hombre relativamente armado,
pero sin protección alguna, el significado se matiza porque es el mismo hombre el que se enfrenta
al mal, al pecado, a las tentaciones o a los peligros que le acechan y le sorprenden.
Cuando el sol mucho calienta, barrunta tormenta. El buen vino no merece probarlo quien no sabe paladearlo. Nada es tan amargo que no encuentre en el alma algún consuelo. Séneca