Almejas de agua dulce. Bivalvos o Lamelibranquios. Moluscos. Invertebrados. Reino Animal. Naturaleza en Aragón. España.
En Aragón sin mar pero con variedad de ríos, canales, arroyos, etc. en
diverso estado de conservación, todavía existen diversas especies de
moluscos bivalvos, incluidas en el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas, conocidas como náyades o Almejas de agua dulce.
El nombre de náyades, se utiliza en honor de las míticas ninfas,
seres protectores de ríos y arroyos, que guardaban las corrientes de agua.
Su forma de vida filtrando y depurando las aguas, y por tanto causando un
beneficio a quien luego las utiliza, les hace merecedoras de este nombre.
Las almejas de agua dulce constituyen una familia muy numerosa, cuyas
especies tienen todas gran semejanza entre si.
En Aragón existen cuatro especies diferente de náyades.
Anodonta cygnea
La más abundante y visibles (es la más grande), es la Anodonta
cygnea. Es la especie menos exigente y se puede encontrar en los fondos
limosos de canales, embalses y tramos lentos de los ríos. Los adultos
alcanzan gran tamaño, hasta veinte centimetros.
Su concha se caracteriza por ser muy abombada, por el color exterior
parduzco y por no tener diente apreciables en la charnela (an-odonta = sin dientes).
Las valvas de esta náyade son muy delgadas y cuando quedan al descubierto
fuera del agua enseguida se resecan y agrietan.
Potomida littoralis
En la especie Potomida littoralis los adultos llegan hasta 9 centimetros.
Su concha es sólida, ligeramente sinuosa en el borde y en la carnela los
dientes están bien desarrollados.
Exteriormente es de color pardo negruzco. Esta náyade necesita aguas más
limpias que Anodonta.
Unio elongatulus
También posee dientes en la charnela.
Las conchas de los adultos alcanzan los 12 centimetros y tienen una forma alargada.
Exteriormente es de color amarillo verdoso o amarillo parduzco.
También requiere aguas de cierta calidad.
Ejemplares vivos de Anodonta cygnea (arriba en el centro), Potomida littoralis (abajo a la izquierda) y Unio elongatulus (abajo a la derecha). [Autor: Ramón M. Álvarez Halcón, 1999].
Posee una concha extremadamente gruesa y pesada, de color negruzco, con
aspecto curbado, como de oreja humana (auricula = oreja).
Llega a alcanzar los 20 centimetros de longitud.
Vive en fondos de grava y arena, y también necesita aguas de cierta
calidad y cauces en buen estado.
Mientras las tres primeras especies de náyades son relativamente
abundantes, y se encuentran en gran parte de la Peninsula Ibérica y Europa,
Margaritifera auricularia sólo se encuentra en el valle del Ebro en todo el mundo.
En concreto los malacólogos sólo tienen constancia de la presencia de
esta especie en la provincia de Zaragoza y la de Tarragona.
En Zaragoza se conocen colonias en el Canal Imperial (donde se tienen
contabilizados unos dos mil ejemplares).
En el Canal de Tauste y en la zona de
Sástago
en el río Ebro, sin cuantificar.
En Tarragona se conocen colonias en el tramo final del Ebro.
Para los cientificos del Museo Nacional que estudian los ejemplares del
Canal Imperial desde mediados de los años 90, la mayor parte de los
individuos conocidos de la especie vive en un pequeño tramo zaragozano de este canal.
Esto hace que los aragoneses tengamos el privilegio de albergar una
especie singular y escasa pero también una gran responsabilidad en la conservación de esta náyade.
Las larvas de estos moluscos ofrecen la curiosa particularidad de vivir
durante algún tiempo fuertemente adheridas a las branquias o a las aletas de
los peces que nadan por sus aguas. Cuando han adquirido el desarrollo
necesario, se desprenden y terminan su vida arrastrándose por el fango del lecho.
Las conchas de los bivalbos están formadas por carbonato cálcico, y al
ser nacaradas interiormente, se utilizaban hasta hace pocos años para la
fabricación de botones y de mangos de cuchillos.
En la especie Margaritifera margaritifera, que habita en las regiones del
norte de España, es corriente que se formen perlas de forma espontanea o
inducida, (de haí el nombre de Margariti-fera: que fabrica perlas). En la
especie aragonesa emparentada Margaritifera auricularia esto es muy raro e inusual.
Al igual que las almejas de agua dulce, muchos moluscos son excavadores,
pero su labor es muy sencilla, y consiste en introducirse el animal en el
lodo o las piedras del fondo, para ocultarse de sus enemigos.
El cuerpo de todos los moluscos que tienen esta costumbre es más o menos
alargado, para que puedan alcanzar el agua con fines alimenticios mientras la concha sigue enterrada.