El Entorno Humano del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Aragón. España.
Toda la zona del Parque y sus alrededores es asentamiento tradicional de gentes que han
luchado cotidianamente ante los rigores naturales, utilizando una forma tan racional y
respetuosa el medio natural, que han hecho posible su conservación hasta hoy en día.
El Entorno Cultural
El Sobrarbe
La cultura y las tradiciones del Parque están intimamente ligadas a las de la Comarca del
Sobrarbe.
Tierra llena de atractivo, donde la historia medieval de la Reconquista hacia el sur se
halla grabada en los restos de castillos, casas-fortaleza, ermitas, etc.
Ainsa, conjunto histórico-artistico, villa enclavada estratégicamente en la confluencia de
los rios Cinca y Ara, es paso obligado entre Francia y España por Bielsa y lugar de encuentro
entre las gentes de la montaña y las de la tierra baja.
Boltaña, a orillas del Ara, es en la actualidad el centro funcional de la comarca, cabecera
de partido judicial. Al igual que Ainsa, alberga magnificos motivos de arquitectura popular.
El Sobrarbe fue junto con la Jacetania, comarca enormemente vinculada a la gestación de
lo que seria el Reino de Aragón.
Los pueblos y sus gentes
Alrededor del Parque Nacional existe todo un -paisaje pirenaico humanizado-. Los pueblos
aparecen como un desafio a las fuerzas naturales que les rodean.
Casas con tejado de losa y paredes de piedra, grandes chimeneas con "espantabrujas",
cocinas-hogares con cadieras (bancos de madera alrededor de un fuego central).
La mano del hombre ha ido modelando el paisaje. Terrazas y fajas donde poder cultivar
y recoger la hierba, pequeñas presas para aprovechar la fuerza del agua, mallatas para que
el ganado pernocte.
Las gentes de la montaña han debido organizarse para llegar a un equilibrio con la
Naturaleza: Mancomunidades, cofradías, reglamentos, métodos de caza, tratados sobre pastos
(patzerias). La vida depende aquí del respeto al entorno.
Las fiestas y romerias
Un gran número de fiestas y romerias, en las que se conservan aun hoy en día antiguas
tradiciones, dan color al calendario de estos valles.
Romerías en Primavera, fiestas patronales en verano y otoño, y únicamente los carnavales
en invierno.
Es preciso olvidar por unos días el trabajo, la lejania de los familiares, los frios
amaneceres de invierno, los temores y el silencio.
Agua no enferma, ni embeoda ni adeuda. Si quieres hacer buen testamento, hazlo con tiempo. Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella. Séneca