Naturaleza de Aragón > Los Tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 5 peces
la dorsal, pero de mucha menos estension que la de la especie anterior.
Según los diseños que han servido para trazar esta descripción parece que en ambas especies la aleta de la cola es una completa continuación de la del dorso y el ano, asi como en las anguilas; pero no es posible responder de la exactitud de esta observación, por ser fácil padecer una equivocación, no habiendo mas dalos que los que suministra un diseño.
Cepola corto.
Otro tanto puede decirse de otro pez, cuyo diseño se halló entre los papeles de los señores Kuhl, Van-Hasselt y Mertens, y que este último naturalista cogió en el archipiélago de las Molucas.
Bloch refiere á este género el bilangh de Renard y la anguila de mar del mismo autor; pero esta segunda es una verdadera anguila, y por lo tocante al bilangh, habrá que decir que si en realidad es un cepola, está muy mal dibujarlo, y es por lo tanto imposible insertarlo en el catálogo regular de las especies, tal como únicamente se encuentra en la Colección de Vlaming.
GENERO LOFOTO
He aquí otro pez del Mediterráneo, muy grande y singular por sus formas, digno de atención por todos conceptos, y que sin embargo hace aun muy pocos años que era desconocido de los naturalistas. Mr. Cierna fue el primero que presentó su descripción, mas como habia sido hecha en presencia de un ejemplar mal disecado, que habia perdido sus ventrales y su caudal, y cuyo gran cuerno estaba casi enteramente truncado, no le fue posible redactarla con toda la exactitud que era de desear. Habiendo de allí á diez años (1813) llegadoá manos de Cuvier otro individuo, que habia sido pescado en el golfo de Genova, pudo por último completarse y rectilicarse la anterior descripción
presenta también algunos cu lo alto del vómer y sobre una línea en cada palatino.
La cresta de! cráneo tiene su extremidad en el punto de encuentro de la linea de perfil con la línea posterior, que se dirige muy oblicuamente hacia la parte anterior y delantera. Esta es la punta que se arcula en el cuerno, ó si se quiere, la primera espina dorsal comprimida, corlante, arqueada hacia atrás, mas alta que la mitad de la cabeza cuando está entera: á lo largo de su borde posterior se extiende una continuación de la membrana de la dorsal. Inmediatamente detrás de la cresta del cráneo se distinguen al través de la piel los primeros interespinosos, colocados muy oblicuamente, y sustentando los primeros radios dorsales que son muy pequeños; pero los siguientes crecen rápidamente, lo que basta para que la altura media de la dorsal sea casi la tercera parte de la del cuerpo.
No se distinguen sobre su piel escamas, sino solo una especie de pequeñas arrugas cruzadas y muy poco apárenles. La línea lateral está compuesta de una serie continuada de tubos delgados y largos que ocupan la mitad de la altura, ofreciendo la notable particularidad de no detenerse al pasar por delante el orificio ile los oidos, sino proseguir mas allá remontándose oblicuamente y haciéndose mas sensibles hasta la punta de la cresta.
Todo el individuo está cubierto de una epidermis gris, sembrada de manchas redondas de plateado puro. Su espina y sus aletas están teñidas de un hermoso color de rosa.
Esta es una de las especies mayores y mas hermosas del Mediterráneo, pues su longitud pasa de cuatro pies; pero al mismo tiempo es tan rara que nada se sabe de sus costumbres, ni de la calidad de su carne.
GENERO ATERINA.
El continuador de esta historia se vio en la procesíon de dejar aislado en medio de esta gran clase de peces, un grupo que constituye un solo género, que no es posible dividir en pequeñas tribus. Tal es el gé-
Sin embargo, aun ese mismo individuo carecía de 1 ñero Aterina, que no es posible asociarlo á ningún
la punta aguda de su cuerno, y por lo tanto fue preciso esperar la circunstancia de que se cogiera otro en las aguas de Cerdeña.
El nombre de lofoto, dado por Mr. Giorna á ese pez, proviene como el de lophius, dado por Artedi á los créberos, de la palabra griega equivalente á cresta, é indica la parte mas característica de la fisonomía de este pez, que consiste en una cresta cortante en forma de triángulo casi vertical, y que en el vértice de la cabeza del individuo se articula con una larga espina comprimida, arqueada, puntiaguda, figurando un verdadero cuerno.
Esta cresta, aun mas elevada y saliente que la de los corifenas, hace que el perfil de este pez sea casi vertical, es decir, que su parte superior está mas avanzada que la inferior en la que está situada la boca. La linea del dorso se continúa con la extremidad de esta cresta, y va uniéndose lentamente con la del vientre, que parte por debajo de la mandibula inferior. Esta línea del perfil es el punto de mayor altura del pez: el ojo es muy grande; su diámetro representa mas de un tercio de la longitud de la cabeza; ocupa
otro. Ciertas especies tienen dientes visibles en las mandíbulas; en el vómer y en los palatinos, como los sofotos y todas las especies inmediatas cuya cabeza es prolongada y plana; otras, como nuestro atariza, tienen los dientes tan pequeños en los huesos palatinos que cuesta mucho trabajo el distinguirlos, y lo mismo sucede con los parendimatros. Finalmente, un gran número de especies exóticas presentan el paladar enteramente liso y sin dientes, y ademas ofrecen un aspecto particular, resultado de la disposición singular de los pediculos de los intermaxilares y de la curvatura de los maxilares. Estas piezas óseas son delgadas, y presentan un carácter común con los mugues, único tal vez entre los peces, y que consiste en que la parte posterior del maxilar termina en punta mas delgada en su extremidad libre, siendo asi que en todos los demás géneros se ensancha cerca del ángulo de la comisura. Esta consideración se ha tenido presente al aproximar las aterinas á los mugues, cuya historia seguirá á continuación. Nótase ademas entre ambos géneros la afinidad del pequeño número de radios de la primera dorsal, y de la
una situación tan inferior como el de los corifenas, y posición abdominal de las ventrales.
no tomando la altura mas que de la vertical en que está colocado, puede decirse que ocupa casi el medio de esa distancia.
La boca apenas es protractil su abertura es pequeña, y no va hacia atrás hasta llegar bajo el ojo; estando cerrada se aproxima á la vertical. La mandíbula inferior forma un triángulo tan alto como largo. Tiene dientes en forma de carda en sus dos mandíbulas;
Bien puede, á pesar de esto, decirse que Pallas exageró esas afinidades cuando dijo que las aterinas presentan bastante idoneidad con los mugues para poder ser reunidos en un solo género, (una faja plateada á lo largo de los costados, dijo aquel observador, no puede ser considerada como un carácter genérico. Efectivamente, si no fuera mas que esa la diferencia que presentar), ningún naturalista razo-