Zoología. Batracios o ranas. Página 521. Tomo 4. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

Buffon Los Tres Reinos de la Naturaleza

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Como complemento de la respiración debemos dar algunas noticias sobre la voz de los batracios. En la mayor parte se forman los sonidos fuera de la glotis por la entrada del aire expulsado rápidamente en la cavidad de la boca ó en sacos medios membranosos, que en ciertos machos, sobre todo en los de la hila de los árboles , forman verdaderas paperas. En otros (Rana víridis) consisten en vejigas que salcu de las partes laterales de la boca hacia la comisura de las mandíbulas; y en algunos (salamandras, tritones, urodelos) el aire se escapa directamente produciendo una especie de borborigmos. Los raniformes poseen en su mayor grado la facultad de emitir sonidos; pues el mismo gas, sin escaparse realmente del cuerpo, sale de los pulmones y entra de nuevo en ellos con estrépito mediante la acción de las paredes contráctiles de las cavidades membranosas que le admiten, resonando sin que pueda distinguirse, aun en el agua, el sitio que ocupa el animal que produce el ruido. Ovidio, en sus Metamorfosis, al hablar de os campesinos queLatona transformó en ranas, conocía evidentemente esta facultad de cantar debajo del agua, pues dice (I. VI, v. 376): «Quamvis sint sub aqua, sub aqua maledicere tentant.»

En general, la voz de estos batracios consiste en la repetición de los mismos sonidos producidos con mas ó menos fuerza , velocidad ó lentitud, da modo que engañan extraordinariamente nuestro oido acerca de la distancia real á que se encuentran. Son verdaderos ventrílocuos, con instrumentos tan variados que no es dable reproducir las modificaciones de sus sonidos sino por medio de onomatnpeas. Esto nos recuerda aquel verso imitativo de Filomedes, citado por Ateneo: « Gárrula limosis rana cnaxat aquis; » y á Aristófanes, que hacia repetir hasta la saciedad, en los coros de su comedia «Las Ranas:» B>u««tí xoi£«o¿t. La variedad de cantos nos la indica bien la diversidad de nombres impuestos á las especies, como los de Bufo muít'cus, Rana mugiens, R. clamatT, R. grunniens, Hyla boans, etc., etc. Por último, solo en la época de los amores entonan los machos sus epitalamios sin fin, repitiéndolos con un tono tan poco variado, sobre todo en las noches calurosas, que llegan á causar fastidio, comprobando asi queeí fastidio nacióun dia de la uniformidad, como dice el proverbio.

ARTÍCULO IV.

De la circulación en las ranas.

En punto á la circulación de las ranas nos remitimos á lo dicho eq las generaüdades sobre los reptiles (pág. 37), á fin de poder entrar ahora en mas extensos pormenores , evitando inútiles repeticiones. Leeuwenhoek habia observado ya el modo de la circulación en las branquias del renacuajo de la rana, é indicado perfectamente el paso de la sangre arterial á las venas, sometiendo al microscopio la porción transparente de la cola del renacuajo. Pero Swammerdamm es quien dio de ella una descripción cabal, figurando las principales ramificaciones de las arterias y de las venas en la rana adulta, conforme vamos á indicar.

En la rana el corazón ocupa la parte media y anterior de la gran cavidad abdominal, y al parecer se compone tan solo de una aurícula y un ventrículo. Este da un tronco que se divide luego en dos ramas principales, representantes de las subclavias, subdivididas á su vez en tres ramos que bañan el pulmón, el menor y mas bajo, la cabeza el anterior, el cual también se distribuía por las branquias notándose aun en él las cicatrices que se formaron al obliterarse estas; y el tercer ramo es el mayor, el que se ramifica por todo el reste del cuerpo, y el que,

Todas las especies tienen dos pulmones, pero estos varian constantemente por su volumen, sus formas y su disposición anatómica. En general son anchos si el abdomen es ancho y corto, largos si también es muy prolongada la cavidad abdominal. En el primer caso son transparentes, muy versiculosos, de celdas poligonales ó redondeadas muy distintas, y muy á propósito para demostrar los fenómenos de la circulación pulmonar, porque haciendo una incisión en el vientre , salen los pulmones y se hinchan por efecto de las degluciones sucesivas sin poderse vaciar por faltarles la presión. En el segundo caso ya no son verdaderas celdas vesiculosas, pareciéndose mas á las vejigas aéreas de los peces, destinadas quizás también la masa de su cuerpo en una relación hidrostática que facilite los movimientos en el agua.

Si los batracios han de vivir en el agua toda su vida , claro está que sus condiciones de organización han de ser las mismas que las de los peces; pero con la particularidad de que sus branquias, sostenidas por los cuernos del litoides, son libres, blandas y están flotantes en las partes laterales del cuello. Sin embargo, como en los peces, se ven en el interior de la garganta ó en el origen del esófago las hendeduras ó los agujeros de las branquias en los intervalos que dejan entre sí los cuernos hioídicos, los cuales simulan de este modo los huesos faríngicos. En estas especies i- branquias persistentes, operen nibranquies, los pulmones son rudimentales, sirviendo de suplentes en el caso de que tenga que vivir el animal por algún tiempo fuera del agua o en sitios húmedos.— En los demás batracios que pierden constantemente las branquias, continúa verificándose la respiración casi del mismo modo que en las especies que tienen persistentes estos órganos. A medida que experimentan las metamorfosis, se atrofian las branquias y se desarrollan los pulmones, hasta quedar aquellas completamente reabsorbidas.

Malpígio en 1697, Morgagni en 1719, Swammer-damm en 1738 y Laurenti en 17b8, tuvieron ya al-

fmos idea de este mecanismo de la respiración ; pero Roberto Townson debemos su demostración explanada en las dos disertaciones que publicó en Gotin-ga (1794) estableciendo, por medio de experimentos positivos, el verdadero papel que representan los órganos de la deglución bucal en el acto que obliga al aire á penetrar en los pulmones , conforme lo haria el émbolo ó pistón de una bomba neumática aspirante por la nariz, é impelente al través de la glotis. Si á fas anteriores memorias añadimos la de Mr. Martin Saint-Ange sobre los órganos transitorios y la metamorfosis de los batracios, habremos indicado los trabajos donde se encuentran perfectamente enunciados todos los hechos importantes relativos al acto de la deglución del aire, y todas las figuras indispensables . para comprender las descripciones.

Resumiendo, pues, la inspiración es una simple deglución, y la expiración una verdadera eructación. La prueba la tenemos en que si atravesamos un palito en la boca de una rana, y con un estilete abrimos el orificio de la glotis, se vacian los pulmones sin poderse llenar de aire. El animal muere, pero no I muy rápidamente merced á la hematosís cutánea. Por lo demás, no debe sorprendernos ese mecanismo respiratorio, porque la naturaleza es fecunda en sus procedimientos fisiológicos. ¿Acaso ignoramos que los elefantes no pueden deglutir líquidos sin valerse del doble movimiento ejercido por las paredes . del pecho sobre los pulmones? En este caso, sumer- | gida en el líquido la punta de la trompa , lo inspira j mediante vacío que hace en ella por la acción de los músculos inspiradores; proyectando luego la bebida al esófago, impeliendo luego con fuerza por los orí- I licios nasales internos el aire de la tráquea que lanza asi y precipita rápidamente el agua al estomago. I



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Museo Pintoresco de Historia Natural.
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Autor: Francisco Javier Mendivil Navarro Fecha: 6 de abril de 2026 última revisión

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